Todos tenemos algún secreto, hay muchos tipo de secretos...

Todos tenemos algún secreto, hay muchos tipo de secretos...

domingo, 29 de diciembre de 2013

Lágrimas que hablan.

No voy a llorar aunque eso signifique que mi corazón se ahogue en coágulos de lágrimas, no voy a llorar aunque me atraviese el dolor como una daga de cristal de lado a lado rompiendo mi pecho.
Todo lo he llegado a perder, todo lo he llegado a tener.
En la montaña rusa de la vida yo he girado, he subido y he bajado, y he vuelto a montar.
He ganado todo lo que se podía ganar y he perdido hasta lo que no tenía.
Me ha costado el hígado darme cuenta de que la bebida nunca fue ninguna respuesta, me ha costado el amor darme cuenta de que es lo único que vale en la vida la pena.
Me perdí en un mundo lleno de flechas, solo veía oscuridad cuando todo estaba lleno de luces.
Todos andaban en la misma dirección y yo quise girar, quise ir a contracorriente, como subir por unas escaleras mecánicas que bajan, a veces sales victorioso y otras te comes el hierro y te rompes los labios con los que besabas el cielo.
Pero no, no voy a llorar, no me volveré a rendir.
Todavía quedan mil luchas que puedo perder o ganar.
Todavía tengo mil sueños por cumplir o fallar. 
He querido y he perdido, he jugado y he fallado, he apostado y me ha costado la felicidad.
Pero ya no derramaré una lágrima mas.
Aunque tenga que aguantar la respiración tan fuerte que me oiga el corazón gritándome ¡respira!
Quiero tirarme al suelo y no, miraré a la Luna y ella será la que llore por mi.
Pero las lágrimas me las limpiaré antes de que salgan, no es debilidad ni fuerza.
Las lágrimas solo significan emoción.
Y yo no quiero emocionarme nunca más.
Y sentiré, y sentiré aun más fuerte que antes, pero será solo para mi.
Para esa yo que no quiero conocer.
Esa yo que envidio y quiero tanto.
Esa yo que hubiera sabido que hacer, que decirte, que haber apostado, que haber querido, que haber querido saber.
Y he perdido tantas veces, que no pido no volver a perder, es solo que no quiero volver a mojar mi piel con mi propia agua.
Las lágrimas son solo agua, pero eso solo lo sabe esa yo que tengo escondida en mis talones.
Observando y esperando a salir.
Esa que no solo es una valiente inconsciente como yo, esa que sabe ser valiente.
Sabe que salvar, que querer, que decir, y sabe llorar.

lunes, 16 de diciembre de 2013

Voy a morir, pero haciendo ruido.

El ruido de tambores en mis oídos, he caído, pero si muero al morir quiero hacer ruido.
Me rompen los tímpanos el sonido de mi corazón bombeando rabia a una velocidad incalculable.
Tiemblo, pero ya no es de miedo, es de energía retenida, de odio obstruido, de rabia contenida, de fuerza, de ira.
He perdido el norte y el sur.
El destino me dio la mala suerte y yo no supe administrarla.
La naturaleza me dio la fuerza y yo no supe usarla.
"Me diste unos sentimientos pero no me dijiste como usarlos".
Y si me caigo, me caeré rompiéndolo todo por mi paso, si me hundo ¡hundiré todo lo que me ha hundido! Y si me rindo, que el mundo se rinda conmigo.
Respiro el aire tan caliente que no recuerdo el porqué de esta guerra y aun así odio con todas mis fuerzas.
Me da un ataque de pánico, quiero hacer lo correcto, lo incorrecto, el error de mi vida, la consecuencia de todos mis errores, el golpe de todos los golpes, el latido de todos los latidos.
Y sé que es culpa mía el final, no he sabido como manejar la situación, no he sabido rectificar cuando estaba a tiempo.
Y ahora solo quiero hacer lo correcto, acabar en el fondo con todo, quemando mis entrañas con las suyas. Rompiendo mi piel contra sus costillas, solo quiero mezclar nuestras sangres en mis heridas, olvidando lo que pude haber sido, lo que casi llego a ser, lo que quise ser, y cometer el error de mi vida que es la única solución a la que puedo llegar, no voy a seguir adelante con los villanos, no puedo cambiar de bando.
Y que el fuego queme nuestras corazones, que el cristal haga trizas nuestra valentía, ¡Acabare con todo! 
Qué es lo correcto, qué es lo inmoral.
La cabeza me bombea pero ya no puede pensar.
Perdón por el spam a Tomb Raider, pero tiene su sentido.
Rojo y negro.
Solo rojo y negro y nada más.

viernes, 6 de diciembre de 2013

De cuando el bosque se fundió con el fuego.

Me despierta un rayo amenazando mi vida, llueve, pero no lo suficiente para apagar el fuego del corazón del bosque que se está convirtiendo en ceniza negra, en manchas oscuras corriendo, en oscuridad y miedo. 
Mi corazón va tan rápido como puede, y mis ojos se paralizan al ver la luz del fuego dentro de su pozo negro.
Corro, y no diré como una gacela asustada sino como un humano perdido.
Los ojos me lloran y mis pulmones empiezan a llenarse de humo, me quema mas que cualquier cigarro, me agarro a los árboles carbonizándose, los araño como si así olvidará mi dolor.
Y corro entre las cenizas de mi bosque con los ojos cerrados para no ver el miedo y entonces me paro y ahí esta él.
Escondido como una sombra de mi propia oscuridad, intentando hacerme ver la sangre y el rencor que emana el bosque negro. Andamos en círculos rodeándonos y alejándonos por momentos, intentando  leernos las mentes con los ojos llenos de odio, rencor y temor. 
Y él cree haber leído que mi oscuridad me gana y se acerca a mi cabizalto pero con el orgullo muy abajo.
Y no dice nada porque sus palabras saben a barro y mentiras y él lo sabe.
Que mis heridas duelen menos que sus besos, que mi espada corta menos que su lengua.
Mi cuerpo está tan rígido que me creo roca entre hojas quemadas.
Y él se acerca lentamente como cuando yo me acercaba para cazar una pobre bestia. Me aparta el pelo sucio de la cara y me limpia con aspereza la mirada, como quien quita la piel a su conejo antes de comérselo. Y me besa con la misma fuerza que el fuego quema su tierna carne, y nos hacemos fuego mientras el fuego nos consume y nos llenamos de humo mientras el humo se hace con el bosque. Y nos perdemos para siempre convirtiéndonos en cenizas, formándo parte de aquél cuadro.
Como ciervos asustados y sedientos de sangre, olvidando lo que un día nos hicimos porque cuando solo quedan cenizas de la vida lo único que quieres es que se reavive el fuego.
Y nos perdemos, y el fuego nos rodea iluminándonos la oscuridad para el acto final, para los últimos minutos, olvidamos el daño que fuimos, lo malo que hicimos. 
Y no queremos llorar como si nos hubieran ganado o como si hubieran perdido. 

jueves, 5 de diciembre de 2013

Arrasando.

Tengo que decir que estoy muy enfadada, con el mundo, y con todo lo que hay dentro de él. 
Por haber dejado que esto sucediera, por haber acabado con todo lo que conocía y todo lo que podría haber conocido algún día. Por dejar que las personas prefieran vivir alcoholizadas a curadas, por dejar que las personas no crean en nada ni nadie. Por hacer de todo esto un juego de simulación y no una realidad. Las personas se confunden, una sola es débil y fácil de ilusionarse. Pero destrozaron el conjunto, ¡se cargaron la poesía! No hay nada de fe, nada de ilusión, nada de ganas, ¡Ni un solo sueño queda en pie con esperanzas! ¿Y de quién es culpa? De todos y de nadie. Los que han hecho por hacerlo y los que no han hecho nada por quedarse mirando como si fuera una película, debe ser que el 3D les ha trastocado la perspectiva, chicos, esto no es una película, es la vida real. Y vosotros protagonistas de vuestras vidas estáis haciendo de esto una producción sin nivel, sin calidad sin imaginación, decadente, desastrosa. ¡Una ruina, la película de vuestras vidas va abocada al fracaso, a la deuda, a almacenar polvo en una caja!
Y nadie hace nada, y ¿Qué mas podemos hacer? Nos decimos como si hubiéramos hecho algo, ¿Qué hemos hecho a parte de criticar y quejarnos? Nada, no aportamos apoyo, ni ideas ni ganas.
Exigimos, y si, digo exigimos lo nuestro, pero sino nos afecta ni pestañeamos por los demás, si en una familia hubiera un problema de tal calibre los demás formantes de la unidad familiar ayudarían y si alguno se iría huyendo y echando culpas a otros, todos sabríamos lo que serían aunque ninguno lo quisiera decir. 
Y no puedo quedarme mirando sin que se me llene el corazón de rabia y desesperanza.
Veo como todo el mundo hace como si algo se estuviera solucionando y me gustaría saber dónde ven esa mejora, me encantaría, porque yo no la veo.
Cada vez mas pobres, cada vez mas ricos, cada vez mas ladrones, mas alcohólicos, mas tristes, mas peligro. 
Esto se hunde como el Titanic y tendremos que esperar a la película para que al resto del mundo le importe un ápice, por no decir una mierda.

Y si...

Y si he conocido a otro, a otros muchos, pero tu nombre sigue grabado en mi corazón, marcado como el corazón de los enamorados en aquellos robles con un cuchillo que hay que apretar mucho para que corte.
Y si, ellos también me hacen sonreír pero entonces recuerdo las sonrisas que me has sacado tú. ¿Y si te quiero? ¿Y si te olvido? ¿Y si nunca volvemos a cruzarnos una de aquellas miradas que dicen de todo y se callan con un beso? ¿Y si solo aprendo a echarte de menos ahora que ya te echaba de mas? ¿Y si todo fue un sueño, una mezcla de sol, alcohol y besos? ¿Y si no quiero recordarte mas porque me duele? ¿Y si te espero? ¿Y si no puedo? ¿Y si no te quiero? ¿Y si te digo adiós y no hasta luego? Y si...

lunes, 25 de noviembre de 2013

Tengo tanta esperanza en mí como agua hay en el whisky.

Y me levanto después de cada caída con el corazón tan lleno de mierda como el hígado, con los pulmones tan negros como los ojos.
Y el caso es que me han roto la nariz y no ha dolido tanto como cuando vomite el alma en aquel oscuro rincón de su habitación.
Solo tengo ganas de quedarme a vivir entre mis sábanas, cambiándome el papel de protagonista de mi vida por un extra que anda por la calle de camino al trabajo o en busca de él.
Pero esta última vez, al levantarme tan rápido, y sin mirar antes de cruzar, al levantar la vista y mirar al cielo este me había bajado de él una lluvia de hierro recién forjado, recién moldeado, ardiendo, tan rojo como lo estaban todavía mis ojos.
Y aunque intenté correr huyendo de ellos, correr con los ojos cerrados sin mirar el camino no lleva a ninguna parte, me quemaban los brazos mientras intentaba no caerme al tropezarme con los que ya habían caído sobre mi, el cielo se volvió gris y rojo y granizaba dolor. No dejé de correr en ningún momento sin acordarme de que podía esconderme o hacerles frente. Solo huí hasta que uno me alcanzó a la cabeza, y todo se volvió negro, un dolor insoportable ardiente con el que solo deseaba que parara pronto la vida, caí al suelo de espaldas, reventándome la columna con mas hierros que yacían en el suelo, y entonces como respuesta a mis suplicas para que dejara de llorar, el hierro mas rojo y brillante que había en el cielo vino a por mí, lo vi desde lejos, pero mis piernas no me respondían, ni siquiera sabía si era un hierro, un grifo o la muerte. Apenas me oía jadear, y en un parpadeo se puso sobre mi y me atravesó la carne desgarrándola con ese ruido tan ggggraaack infernal, me derritió las costillas y dejó clavada la punta en mi corazón, dejándome en el suelo, sangrando como un cerdo antes de hacerlo salami. 
Mis ojos negros se volvieron blancos, y el dolor me mató antes que el hierro.
Me volveré a levantar, cuando el alcohol cure el corazón

jueves, 14 de noviembre de 2013

Mis sueños sin ti.

Sueño contigo y al abrir los ojos y extender el brazo noto el hueco vacío de tu lado de la cama y me quedo esperando a que vuelvas del baño, de la cocina o de mis sueños.
Y así me paso todo el día intentando volverte a ver.

El cielo no es el final, el final solo puede ser el infierno.

Intenté desafiar al demonio con un revólver calibre 42 olvidando que es el diablo el que carga las armas.
Huí de él, escondiéndome en los sitios mas oscuros, olvidando que él se esconde en la oscuridad.
Le grité todo lo que podría hacerle daño a una persona olvidando de nuevo, que él no es un humano cualquiera.
Quise hacerme la fuerte, hacerme la valiente, quise ganar al diablo, desafiar las leyes de la naturaleza.
Y no perdí. No puedo decir que gané, por ganar la última batalla, pero no perdí.
Él me vacío el revólver,  me encontró en la oscuridad, me hizo llorar como a un crío desconsolado y me enseño que nunca un humano podría ser un diablo sin más. Que no se puede volar sin alas, aguantar el infierno siendo mortal y matar al diablo.
Pero la última batalla la gané yo, porque aunque te encontré al haber perdido, te encontré cuando ya me estaban cocinando para él, con el alma destrozada y el corazón en los pies, encontrarte, conseguirlo, me dio la fuerza suficiente para seguir luchando contra él.
Hasta conseguir que cansado, por viejo, o quizás aburrido de ganarme tantas veces, hiciéramos un trato, un trato que jamás pensé cumplir y no sé como pude mentirle al diablo, quizás, quizás si sabía que le estaba mintiendo y pensaba que sería mas divertido así. Jugar conmigo a los policías y cacos, al escondite, al torturador. No lo sé, porque yo no soy el diablo pero, ¿Verdad que se respira bien aquí fuera? ¿No te parece que hemos venido al cielo? Y aunque ahora me pase la vida luchando con el diablo sabiendo de antemano que me tocará perder, día tras día, no importa.
Por este momento en el que respiro cielo, en el que he conseguido por lo que tanto he luchado, que tengo a mi sueño cogido de mi mano, y aunque sé que ya los ángeles nunca vendrán a por mi, no me importa, porque tengo el corazón hinchado, bombea tan rápido que nunca más volveré a tener miedo, jamás volveré a desesperarme, y después de haber conseguido mi sueño solo me queda luchar contra el diablo para mantenerlo a mi lado.
Aunque signifique miles de años quemándome en el infierno, yo ahora me siento como en el séptimo cielo.
Merece la pena, merece la pena luchar. 
Siempre, todo es poco para ti, aunque sea un juguete para el demonio, merecerá la pena luchar por ti.

El bosque salvaje solo era una parte del todo.

Recogí del pozo las últimas fuerzas que me quedaban.
Absorbí de la botella el coraje que me faltaba.
Y miraba a la Luna cada vez que necesitaba ayuda.
Fui corriendo.
El bosque me tragó como un gigante.
Cuando quise pensar en lo que estaba haciendo ya era demasiado tarde.
Las enredaderas se interponían entre mis tobillos e iba dando saltos para no pisar las trampas de los cazadores.
Los árboles se llevaban trozos de mi chaqueta de cuero y de mi piel, saltaba de una roca a otra a trompicones intentando inútilmente no caerme mil y una vez, pero siempre me levantaba, nunca cesé de correr, y mientras la sangre seca se hacía parte de mi atuendo y manchaba mi color de pelo yo saboreaba su sangre en mis labios, o quizás fuera todavía la mía, y cuando llegué al principio de la cueva, del palacio, del escondite, me arrodillé al suelo jadeante y empezó a llover.
Me quedé en suelo abriendo la boca llena de sangre y sedienta al cielo, intentando que esas miles de gotas que me hacían erizar la piel cayeran en mi boca en vano.
Busqué a ciegas con los dedos algo de comer, y entre la hierba y el barro no puedo saber qué es lo que se movió lentamente en mi paladar. Asqueroso, pero mi tripa rugía como un león.
Me tapé las heridas con barro, y quise quedarme allí a dormir, pero por miedo, miedo a perder. A haber luchado tanto para rendirme, me alcé, con las piernas temblando. 
Temblando de frío, de rabia y de expectación.
No hay mucho que contar, me metí sin pensarlo mucho en la cueva, mirando por última vez la bella Luna llena, que me dio un respiro a mi corazón, mirando la lluvia caer por todo el bosque.
Como si el gigante ya hubiera terminado conmigo y yo fuera directa a su váter.
Ya sabes el resto, las luces se encendieron de repente cegándome, y cegaron mucho mas que mis ojos, cegaron mi pensamiento, mi razón y mi corazón.
Corrí como un gato asustado, como Bambi el día del incendio, sin saber cual era el camino, tengo que admitir,
que volví a tener miedo, porque me sentí cobarde. Quise huir. Huir de los cazadores y del fuego y dejar a la madre de Bambi a su suerte, sabiendo que eso era como dejarla morir.

Doy gracias todos los días, de que una vez en mi vida, el karma me devolvió lo que era mío, y me dio la suerte que en esos momentos tanto necesitábamos.
Tu para que te salvaran.
Y yo para salvarme.
Al final mereció la pena adentrarme en el bosque.

jueves, 31 de octubre de 2013

Si veo una estrella fugaz yo solo le pido que todo salga bien.

Me levanto pero no me despierto, con el olor del café pegado a la piel como el pegamento. Una noche movidita, no recuerdo si he soñado o todo esto ha sido real.
Consigo despegar los ojos pero no logro ver, a ciegas con la yema de los dedos busco las pastillas de la felicidad, me meto dos de golpe y me tumbo en el suelo frío y sucio suelo, como el suelo de un piso de vacaciones de verano que ha sido abandonado durante todo el frío invierno, saboreo el tiempo y las pastillas bailan por mi boca deshaciéndose como un bombón de licor. 
El pecho me revienta de dolor, el estómago me grita furioso y la cabeza me da mas vueltas que un tiovivo.
Ya no me queda nadie en la ciudad de luces. Ya no queda nadie en ninguna parte, para que mentirnos. 
Todos los que me odian están vomitando su alma en una papelera apoyados en una pared llena de insultos y penes con ojos. Y los que me querían ya no se acuerdan de mi nombre.
Me arrastro por el suelo como un perro, aunque un perro merece mas respeto que yo, sin abrir los ojos reconozco a mi botella de etiqueta negra y trago y trago hasta que me arde la garganta y salen lágrimas de alcohol por mis ojos oscuros.
Me levanto, pero solo para volver entre mis sábanas, hasta que mis medicinas me hagan efecto, hasta que deje de oír a mi estómago rugiendo y a mi pecho llorando.
Pasan los minutos que se me hacen horas y una calma inunda todo mi ser, me siento flotar, me encojo boca arriba y pienso en que estoy en el espacio, todo negro y brillante, meciéndome las estrellas y cantándome la Luna una canción de esperanza y amor, y me siento caer al vacío, me siento un pájaro aprendiendo a volar, aunque no dejo de caer. 
Y después de soñar, puedo levantarme a coger con fuerzas otro día mas en esta asquerosa ciudad, abarrotada de derrotas y perdedores, abarrotada de tristes y enfadados, llena de ojos rojos y sonrisas caídas, gritan, pero yo ya no les escucho.
Pasan los días, y yo solo pido, que todo esto salga bien.

viernes, 25 de octubre de 2013

No crecimos con el pensamiento dónde estamos, sino con el dónde íbamos a estar, crecimos pensando que el dónde estábamos casi no importaba, porque estábamos convirtiéndonos en algo mas grandioso.
Will Smith

El destino solo es un mito.

El destino no existe, somos nosotros.
El destino es solo una excusa, una excusa para los vagos, para los cobardes y para los que ya se han rendido.
Yo me como al destino y todavía me falta para el postre.
Si te quiero, te busco, y si tardo, me espero, y no me olvido.
Que el destino no existe, somos nosotros.
Y si quieres creer que es el destino, bien. Pero fuiste tu quien me encontraste, y ahora soy yo la que te busca.
El destino que escriba lo que quiera que ya haré yo lo que me parezca.
Estoy cerca. Noto ya al destino cabreado preparando sus flechas contra mí.
Noto su aliento en mi nuca.
Pero no importa, ¿sabes por qué? Porque voy a darle una paliza al destino.
Voy a ganar. Lo sé. Voy a triunfar. Esta victoria tiene mi nombre grabado.
Y no es que tenga ya el premio en mis manos, pero sinceramente ya me pregunto, que hacer cuando tenga la respuesta.
Estoy cansada de ir a todas partes sin una dirección.
De esperar a que el mundo sea el que me traiga las respuestas.
De tener paciencia, hay cosas que necesitan un tiempo y otras que se agrietan con él. Hay cosas que el tiempo mata y otras que el tiempo hace mas fuerte, yo quiero ese trofeo y no va a venir con la marea.
Tengo que ir a nadar a buscarlo, y si se me hace de noche ya me protegerá la Luna, pero no debo rendirme.
Ese trofeo ya tiene mi nombre escrito, sino lo encuentro, nadie podrá quedárselo.
Y es una pena, un trofeo tan bonito y sin dueño...

martes, 22 de octubre de 2013

Hoy, ayer y mañana.

No voy a esperar a nadie.
Si el mundo corre, yo voy a echarle una carrera.
Si el tiempo vuela, aprenderé a volar.
Si la vida me echa un pulso, haré trampa.
Si la mirada es muy triste le tatuaré una sonrisa.
Si me pides tiempo, te daré toda la eternidad.
Entiéndelo, esto es como una guerra, nadie gana pero todos luchan por ganar.
No hay descansos, no hay despedidas, no hay ni tiempo para llorar de rodillas.
Si se te gasta la munición ¡corre! Busquemos mas armas juntos.
Pero no me pidas tiempo, porque la corriente me lleva de un lado a otro y alguna ola hará que cambie mi rumbo.
Nos hemos quedado sin comida, habrá que aprender a cazar. 
Tu haz el fuego, yo empezaré a buscar.
No quiero perder ni un segundo, porque un segundo es toda una eternidad. 
Porque segundo a segundo hemos hecho nuestras vidas.
Cada jodido segundo cuenta, y no aguanto un segundo mas sin ti.
No puedo esperar toda la vida, si estas mal, estaré mal contigo, si quieres gritar, yo aguantaré tus gritos, y si hay que aprender a cazar, a viajar, a hablar otro idioma, a perdernos, a encontrarnos, a buscarnos, a escucharnos y a perdonarnos. Aprenderé, pero no quiero malgastar otro segundo mas sin ti.
Un día decidí arriesgar, arriesgar por ti, por mi, por nosotros.
Y no voy a echarme atrás, no voy a acobardarme, no voy a esperar a que todo pase y el mar se calme, no voy a perder sin luchar, decidí arriesgar un día y hoy sigo pensando que no podía haber hecho otra cosa, aunque pierda, aunque duela. Hoy sigo pensando que tengo que arriesgarme.
 Por ti, por mi, por nosotros.

miércoles, 16 de octubre de 2013

¿Por qué si?

Ya nada me da fuerzas. 
Me despierto pero no me levanto.
Todo me da vueltas, el mundo va muy rápido y el alcohol mata muy despacio.
La cabeza me bombea como ya no me bombea el corazón.
Te veo y ya no veo nada.
Te escucho y solo oigo la nada.
Quise competir en una liga que no es la mía.
Quise luchar por un premio que ya llevaba otro nombre grabado.
Pensé, que podría vivir simplemente sobreviviendo. Y no, no funciona así. Yo no funciono así, sin un porqué, sin un cómo y sin un para qué.
Voy corriendo en una rueda de hámster, que gira y gira y no lleva a ninguna parte.
Que me deja exhausta y mareada, y mirando a los barrotes que me separan del mundo real.
¿Dónde se esconden mis sueños y mis pesadillas?
Solo encuentro la respuestas en el fondo de una botella, y cuando me despierto he olvidado mis preguntas y solo me quedan un montón de respuestas sin razón de ser.
Los algodones que tengo por cama huelen a derrota, a traición, a lágrimas y a orina.
Mi dueño se ha cansado de alimentar mi alma, se ha aburrido de jugar a ser dios, soy solo un juguete entre sus manos como un peluche descosido y ya ni malas palabras me dedica. 
Me alimenta sin mirarme, como quien sabe que pierde el tiempo en la carretera en un atasco pero no tiene mas remedio que quedarse entre ese Ford fiesta y el bmw de sus sueños.
Mi piel está rota, fina y acartonada, por los golpes que le he dado al intentar salir de la jaula sin éxito.
Uno tras otro me han dejado una herida, y lo veo irse y dejarme sola en la jaula, dejándome a mi suerte, esperando mi muerte. 
Y los hierros se oxidan y yo sigo aquí sobreviviendo pero sin vivir.

lunes, 14 de octubre de 2013

Y quedarme a tu lado es vivir.

A veces entro en pánico.
Y toda mi valentía se esfuma como el humo de un cigarro en un día de viento.
A veces tengo miedo a sufrir. El amor es tan duro. El amor es tan de valientes, tan de fuertes, que nunca pensé que estuviera hecho para mi.
A veces quiero dejarlo todo y partir dónde nadie recuerde tu nombre.
A veces entro en pánico y olvido todo. Olvido todas las palabras con sabor a azúcar que te he dedicado, todas las historias rosas que he imaginado contigo, todos los sueños y promesas que todavía no hemos cumplido.
Y que cobarde me siento entonces, y algo, dentro de mi me grita ¡huye! Pero algo todavía mas fuerte me dice quédate, no seas cobarde. 
Y no voy a dejarlo por cobardía, ni por miedo, mis temores no van a ser los que acaben con esto, no voy a dejar que el miedo guíe mi vida, hoy digo adiós para siempre a la cobardía.
Que mientras pueda y duela yo seguiré junto a ti.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Aunque nos tengamos que fundir en el fuego para ser uno.

Vemos al soldadito de plomo buscar a su bailarina entre un montón de estrellas y magia.
Vemos a caperucita roja a lo lejos, recogiendo flores y cantando feliz. Y nosotros mientras paseando entre ellos, paseando entre cuentos de hadas como si formáramos parte de ellos.
Y lo único mágico que veo yo esta noche es tu sonrisa, mientras caminamos por el camino dorado de Dorothy, me siento tan lejos de la realidad y tan cerca de casa a tu lado.
Me encantaría que este momento fuera eterno, que los abrazos sean para siempre, que los susurros no terminen nunca, que cuando me digas todo saldrá bien al oído yo no deje de creerte.
Y es que me hace tan feliz tu sola presencia y tan desdichada tu ausencia.
Como duele cuando no estás.
Como duele cuando no puedo oírte a cada minuto de mi día gritar, escuchar el sonido del roce de tu piel con la mia, como duele no poder apreciar como acaricias las palabras para hacer que parezcan mías.
Quiero que este momento no pase nunca, que las luciérnagas sigan alumbrando este cuento del que estamos formando parte, ayudando a construir esperanza a otros escritores para encontrar su felicidad para formar parte del bosque de los cuentos, pero más mágico que el de Holanda, mas mágico porque es real.
No puedes ni imaginar lo feliz que me hace el saber que estás ahí, y que yo soy la dueña de tus pensamientos y sueños. 
Y que los hermanos Grimm, y Andersen me perdonen, pero no he leído mejor historia que la que estoy viviendo a tu lado.

lunes, 30 de septiembre de 2013

Y es que todo esto es demasiado real.

Joder, como odio acordarme de ti.
Es muy pronto, lo sé pero soy una impaciente, aunque eso ya lo sabes.
Eso acabo con esto ¿recuerdas? Mi impaciencia y tu orgullo.
Hoy han hablado de ti, muchas veces, sin saberlo claro, yo te sentía todavía mío y sonreía tan melancólica que podía leerse en mis ojos tu nombre.
Quiero olvidarte, ya, sé que es imposible, cobarde y estúpido pero quiero olvidar que sentía aquellos días, a que sabían tus labios y el sonido de tus susurros en la oscuridad.
No me arrepiento de nada, pero ojalá no doliera tanto el olvido.
Escucho a mi grupo favorito y parece que me dedican una canción de nosotros, dice así "No dejes que todo esto quede en nada porque ahora estés asustada." Y que razón, que cobarde me siento y que idiota te creo.
He tardado tanto en decirte te quiero que ya es tarde en intentarlo.
No necesitas mi consuelo, lo sé, tienes otros tacones con pintalabios a los que abastecer, en realidad sé que aunque en el amor como en la guerra solo hay vencidos está batalla la has ganado tú.
Pero no puedo seguir recogiendo nuestras lágrimas cada amanecer, no es sano no querer perder como si el amor fuera una partida de ajedrez.
Ahora lo sé, por eso he dado bandera blanca, y es que aún cuando grito otro nombre en otra cama pienso en tus ojos al hacerlo.
Nunca olvidaré lo raro, bonito, difícil y curioso que es todo esto.

Si has querido, has sufrido.

Anoche me emborrache.
Por ti.
Cogí una botella de whisky y me la bebí para cenar. Noté como me quemaba la garganta, los oídos y el corazón. El corazón me ardía, por ti.
Estoy enferma, y no lo digo por ti ni por Jack, digo enferma en su sentido literal, pero no me importa. Anoche no me importaba, no podía dormir, el corazón me quemaba, me arañaba por dentro. 
Y no voy a volver a cenar una botella. No vales tanto, o eso necesito creer.
Mis botellas valen mas que tú, o eso quiero pensar.
Me ha costado años hacerme con ellas y en unas semanas has conseguido vaciar a todos mis alcoholes, no me queda ni agua para fregar. Le he metido hasta alcohol para las heridas al zumo de naranja, y es que si cura las heridas debería curarme el corazón, aunque creo que está de operación, necesito otro, un corazón que sienta con menos fuerza y sea mas grande, mas cariñoso y si puedo pedir pido que sepa querer y perdonar como este maldito corazón mio no ha sabido hacer nunca.
No voy a volver a cenar una botella de alcohol, aunque me cueste el sueño, la vida y lo más importante: tú.
Aunque me quede sin ti no volveré a ver a Jack.
Tendré que empezar a fumar

Luna, te quiero.

Hoy te veo, y sonrío. 
Estás radiante, brillante y tan elegante como yo te recuerdo en nuestros mejores días.
Recuerdo feliz los días en los que besaba tu luz, acariciaba tu figura y soñaba con como sería tu voz si tuvieras voz. 
Sería mejor que el canto de cualquier sirena de cualquier cuento mitológico. Ni Ulises podría resistirse.
Hoy Luna, te miro y sonrío no porque vuelva a amarte porque nunca he dejado de hacerlo, sino porque me siento fuerte, tan fuerte como antes, y por fin creo que soy suficiente para ti.
Siempre serás mas, mas de lo que nunca podría imaginar, pero te miro y pienso, ¿Y por qué no puede amarme ella también a mi? Y por ello sonrío.
Por la esperanza, porque renace mi fuerza, porque sonriendo me veo mas bella, me parezco mas a ti, mi amada Luna. 
Tu siempre estás ahí.
Y yo te prometo que no volveré a dejar de estarlo.
Te lo prometo, sonreiré siempre, siempre que te vea sonreiré, por ti, por mi, por nosotras.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Un AA también puede dar clases de moral.

¿Y que le voy a hacer si en un trago de whisky se me van todas las penas? 
¿Debo morderme el labio y sufrir?
Trago, pero solo el whisky, y sonrío mientras tu lloras porque hoy te sientes solo, yo bebo y olvido que lo estoy siempre.
¿Qué debería hacer si con un trago de whisky largo dejo de llorar durante toda la noche y duermo cual bebé?
¿Debería quedarme pensando en lo que pierdo cada día y asumiéndolo?
Y, ¿Qué problema tienes tú si yo así me siento hasta mas alta?
No lo puedo evitar, un trago de bronce líquido y se evaporan las lágrimas, las penas se consumen mejor que con tabaco.
Si estoy muy mal cojo la de reserva escondida debajo de mi colchón, un regalo de mi para mi.
Y, ¿Qué debería hacer si no tienen solución mis penas? ¿Llorar? ¡No se llora aquí!
¿Pedir ayuda? ¿A qué triste cobarde le vas a pedir ayuda? Todos estamos mal, ¡entérate! El profesional al que le pagas por ayudarte con tus problemas solo duerme con pastillas para la ansiedad.
¿A quién? Tus padres están ahogados, estiran cada billete para daros de comer y todavía les sobran unas monedas para la ropa. 
¿A qué triste alma errante le vas a pedir ayuda? Tu jefe llora por cada esquina cada vez que discutís, su mujer no le quiere le ha cambiado por ser libre, ha decidido que él quiere mas a su trabajo que a ella.
¿A qué enfadada alma le vas a pedir ayuda? Tu amiga intenta sonreír cada vez que te ve mientras se rompe por dentro. ¡Estamos en crisis, señores! Pero sobre todo es una crisis moral.
Pregúntales a las farmacias qué es lo que mas venden, antidepresivos amigo, antiansiolíticos, tranquilizantes y pastillas para dormir. 
Porque no es suficiente con llorar y gritar por el día que también te amargan la noche.
¿Y qué, yo me he rendido al alcohol? Así escucho tus penas, tu perro se ha muerto y yo te acompaño a comprar otro mientras te apoyas en mi hombro. Eso es mi líquido de bronce, no te mientas.
Tú me prefieres así, porque mientras puedas cerrar los ojos delante de mi balanceo y mi trabalenguas diciendo estamos de fiesta, estamos tristes. ¿Qué mas te da? Tienes alguien al que llorarle. Y si yo lo prefiero ¿Qué mas da? ¿No es así como funciona esto? Si me entretienes te pruebo, si me interesas te alquilo y si te necesito te compro cuando no me puedas dar nada puedes irte por la puerta por la que viniste.
Y así nos va.
Unos llorando bajo sus sábanas, otros gritándoles al cielo, bastantes fuman escondidos de la ley, algunos afortunados tienen drogas legales no menos mortales y se ponen ciegos hasta creerse felices, y luego nosotros que nos creemos que el alcohol es la salida de algo cuando solo es una suma mas a todo.
Así veo yo a Jack, Jim y José.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Si pudiera regalarte todo lo que mereces

Si los te quiero valieran dinero...
Te quiero tanto pequeña, que tendríamos un palacio de cuarzo y mármol blanco de Carrara. Los cristales de las ventanas serían diamantes pulidos. Tanto, tanto te quiero, que no podrías ponerte en la vida todos los vestidos de seda egipcia que te compraría con mi amor. Las chaquetas de piel y cachemir llenarían las habitaciones. 
Te quiero tanto pequeña, que cada día podría regalarte un collar de piedras preciosas, un anillo de rubíes y unos pendientes de esmeraldas.
Podrías comprarte una montaña, un río, hacer un lago de la nada. 
Llenar la montaña de unicornios creados con el dinero que genera mi amor por ti.
En tu lago nadarían sirenas que te cantarían cada noche una canción mágica para dormir.
Y por el trozo de cielo que te compraría volarían dragones amaestrados, que te llevarían a mostrarte el mundo entero sin que tu necesites bajar a tierra.
Te quiero tantísimo pequeña, que te regalaría las estrellas y los planetas, tanto, que podrías ir y volver a la Luna todos los días antes de dormir.
Solo para admirarla de cerca.
Si el querer valiese dinero tu y yo no seriamos ricos, seriamos mágicos.
Te crearía un planeta de la nada y lo llenaría solo de cosas bonitas, de atardeceres, de lunas llenas y estrellas brillantes, de desiertos con oasis, de flores de colores vibrantes, de mares azules y rosas. De vientos cálidos y de lluvia fría. Podría regalarte todo eso con lo que siempre has deseado tener.
Y si pudiera pequeña, créeme, todo te lo daría.
Porque no hay nada en este mundo que valga tanto como tu amor.
Y siento quererte yo, y solo poder ofrecerte mi amor, mis sueños y mi vida.

sábado, 7 de septiembre de 2013

Algún día le daré un descanso a mi hígado.

Me ha despertado la jodida lluvia en mi cara, he tardado en darme cuenta de que no eran mis lágrimas de anoche. Me he levantado con una máscara negra en la cara, que todavía no me he atrevido a quitar.
He decidido darle un respiro a mi hígado, he mezclado el whisky con Nestea. Un combinado de la casa, total, si el whisky es bueno y el paladar está quemado con cualquier cosa parece un Jack Daniels.
Yo creía, ilusa de mi, que no necesitaría más a Jack, a Jose ni a Jim. 
Se ríen de mi desde la estantería. Jamás podrás olvidarnos, me dicen. 
A veces me creo tan fuerte, y otras veces me recuerdo tan débil.
Dejar a mis niños por un hombre. Olvidar a un hombre con mis niños.
Y así voy cogiendo fuerzas para cerrar una herida y romper un corazón. ¿Por qué me cuesta tanto decir adiós?
Jack no me entiende, el es dulce y severo. Te hace daño y no le importa a quién.
Ojalá pudiera aprender un poco de Jose el solo está para las alegrías.
Jim en cambio, esta para todo, lo bueno, lo malo y lo peor.
Debí haber hecho caso a esa promesa que me hice un día, ellos serán los únicos hombres que entrarán en tu vida. Pero si me lo prometo a mi misma, ¿Qué mas da? ¿A quien defraudo? Ya hay tantas veces que me he fallado. 
Termino el desayuno y os cuento. 
Os cuento otro capítulo que acaba jodiendo a mi hígado.

martes, 3 de septiembre de 2013

Él galopa a lomos de mi corazón

Mi corazón cabalga cual caballo encaprichado buscando su primer amor. 
Mi corazón está desbocado, ay, mi amor.
El caballo cabalga mientras llueve. 
Y ríe y llora por momentos.
Mi corazón cabalga por culpa de pensamientos que no le dejan dormir.
La sangre se bombea tan rápido que me hace subir la temperatura. 
El caballo arde, arde entre las montañas rojas y la lluvia.
El caballo está perdido pero va siempre en la misma dirección: hacia adelante.
Y entonces mira hacia el cielo y te ve a ti cogerle de la crin, tirándole con fuerza de sus arterias y susurrándole al oído: nunca dejaré que te hagan daño. 
Y el caballo se vuelve blanco con la lluvia, y galopa enloquecido, hacia adelante pero contigo.
Es un ejemplar salvaje que se quiere domesticar.
Y va con tanta prisa que se tropieza, pero sigue hacia adelante, contigo dirigiéndole, y se funde en el horizonte con el mar del cielo, con el juego de luces de las estrellas, con la luna nueva.
Aprendiendo a querer. 
Galopando encaprichado, enloquecido y quizás, enamorado.

Amores de verano

12 de Julio
Necesito una caricia que me haga estremecer, un susurro que haga que mi cerebro se retuerza de placer. Y no puedo. Nadie me puede llevar hasta el séptimo cielo.
23 de Julio
Me gusta como suena en las madrugadas de verano tu piel despegándose de la mía como si fueran el velcro de una misma vieja chaqueta.
30 de Agosto
Tengo tu olor impregnado en mi alma. Tu sabor lo noto en mi aliento. Tus besos me despiertan por su ausencia.
Y así porqué si, me viene el sabor de tus labios. Sin pensarlo, sin quererlo. El sabor de tus labios en mi.

lunes, 22 de julio de 2013

Amor enfermizo, amor desenfrenado.

Me he enamorado de ti.
Al observar tus ojos impregnados de rojo odio que me llevaban hasta lo más espeso y profundo de tu corazón, tan espeso que casi me ahogo en ellos, y al despertar del ensueño de tus ojos vislumbré tus alas y cada pluma dorada y fuego escribía en mi corazón palabras oscuras, palabras sin significado que hacían que mi piel aumentará de temperatura pero mi interior siguiera congelado, cuando tus alas se abrieron empecé a sudar cada palabra que se me trababa en los labios, que deseaban buscar los tuyos, oscuros y enfermos del miedo. 
Fue al observar desnuda tu alma cuando me enamoré de ella.
Y sentí que algo en mi interior me agarraba del pecho y quería salir en su busca, tu alma que aumentaba por momentos y crecía hasta llegar a las estrellas y las reducías con tu grandiosidad, con tu fuerza y tu valor.
No podía dejar de ver tus alas que batían lentamente mis temores y juicios de valores y me mecían en un sueño del que no he logrado despertar. 
Movías las nubes con su ir y venir, y su dorado era oscuro y cegador, brillante y opaco y creo que solo las lograba a ver yo.
El aire empezó a cargarse y me costaba respirar solo al ver tu corazón tras tus ojos. No logro quitarme esa imagen. 
La oscura y espesa sangre empezó a ahogarme a mí casi mas de lo que te ahogaba a ti.
Y no necesitaba escuchar tu voz, no necesitaba abrir los ojos, me acerqué a ciegas a ti, intenté acariciar tus alas mientras tu te despegabas del suelo y las mecías tan suave, tan fuerte que parecía un blues. 
Toqué un pluma dorada y tu tocaste un solo con las alas, la acaricié sin saber qué significaba pues me quitaste los miedos cuando me incluiste en tu pesadilla. 
Y al mirar tus ojos, tu corazón se veía cada vez mas negro, dejé caer la mano hacia una pluma roja y fui acariciándolas buscando la mas brillante, el saxofón enloquecía y el piano cada vez iba mas rápido. Y entonces la música freno. Y me atreví a tocar la pluma roja sangre y dorado apagado y me miraste por primera vez, cerrando la puerta a tu corazón y dónde ya no podía ver más que oscuridad y agitaste las alas tan fuerte, que me caí mientras veía como ascendías al cielo eterno, a las estrellas parpadeantes, a la búsqueda de dios sabe qué y huyendo de todo y de nadie.
Y aunque parezca un sueño mi corazón sigue palpitando tu blues desde que se va el sol hasta que se va la luna
.

lunes, 15 de julio de 2013

Las capas rojas no se pueden coser.

Quiero creer que soy la misma persona que antes, pero aunque pueda fingirlo del espejo para fuera del espejo para dentro sé que no es verdad.
Intento recordar mi fuerza para creer que sigo siendo fuerte.
Como un héroe que salvo una vez una vida, me recuerdo mis triunfos día a día para olvidar que ya nunca visto con la capa roja. 
No quiero mentir al mundo, solo quiero mentirme a mí.
Hace mucho que no vuelo y temo que se me haya olvidado volar, he perdido la capa roja entre mis disfraces de fuerte, solitaria,  autoritaria y esperanzada.
 Los guardé en el altillo y no los he vuelto a ver, no he tenido fuerzas de subir las mil escaleras que me separan de esta verdad con esas mentiras.
Ha pasado tanto tiempo que a veces hasta sopeso la idea de que fuera todo mentira, todo una casualidad, y si quizás nunca fui esa persona, y si quizás nunca pueda volver a serlo.
Y si quizás he perdido la fuerza porque aquel altillo ya me queda muy lejos, pero es que cada noche construyen mis temores un escalón más.
Cada día se hace mas larga la lucha para encontrar la verdad de quien fui, de quien soy ahora y de quien podré ser algún día.

viernes, 12 de julio de 2013

Inocente hasta que se demuestre lo contrario.

Cuento los días para volver a verte. 
Y cada hora pasa como una pequeña gota en un tormenta de verano.
Estás tan lejos que cada kilómetro que te separa de mí te hace mas cercana. 
No puedo dejar de preguntarme que habrá allí, que te rodeara en tu hogar, que significara la nieve en aquel lugar tan frío.
Hacía una década que no veía tus ojos pasar delante de los míos. 
¿Qué ha hecho una década de ti? ¿Qué ha hecho una década de mí?
¿Qué pasará en nuestro primer encuentro? 
Admito que sonreí al verte por primera vez, y admito que una oscuridad me crecía en el interior conforme pasaban los días y aquí, el calor la hace mas espesa.
Ha pasado mucho tiempo desde entonces, y tengo miedo de volver a verte.
De que los sueños se conviertan en pesadillas.
Y de que la oscuridad tenga la razón, ¿Qué nos ha hecho todo este tiempo?
Ojalá mi sexto sentido haya fallado, ojalá esta vez me haya equivocado.
Ojalá hubiera alguien mas a tu lado, y ojalá no fuera la única que creyera en ti.
No importa que ya no sepa quien eres, no importa el espacio ni el tiempo.
Y no importa que no quieras mi ayuda, y es que ojalá pueda con esto.
Ojalá pueda sacarte del infierno helado en el que te has encerrado.
Has convertido todo en una mentira, menos a mí, y tengo miedo de perderte antes de tenerte.
Tengo miedo de fallar.
Pero no me voy a rendir.
Las personas no cambian con el tiempo si el tiempo pasa insustancial, yo lo sé.
Sola no, ahora también, estoy yo.

jueves, 30 de mayo de 2013

En el cielo de tus ojos yo probé a volar.

Me clavó sus pupilas azules hasta el alma, traspasándome los pulmones, y a veces, cuando respiro profundamente me duele su mirada palpitando en mi recuerdos.
Pero hoy no voy a recordar su mirada hiriente y lejana. 
Hoy voy a escribir para que alguien en algún lugar sepa que he existido, que he respirado en este mundo cargado de odio, que he vivido en este mundo lleno de traiciones y mentiras.
Y aunque no puedo sacar sus ojos azules de mi corazón porque al fin y al cabo yo no soy más que una parte de la historia de aquellos ojos, que algún día me hicieron saber que es vivir.
Aunque cada palabra este escrita con el azul mas claro que el cielo manchado de nubes. 
Aunque en mi vida solo conocí la felicidad en esos ojos. Aunque ha sido el peor error de mi vida que jamás me arrepentiré de cometer y también haya sido lo único importante y real que he hecho. 
Y aunque nada de lo que he vivido tendría sentido sin esos ojos...

¿Pero qué estoy diciendo? ¿Voy a permitir que se vayan esos ojos de luz de mi oscuridad? ¿Voy a rendirme a lo que el destino quiere para mí? ¿Voy a dejar que todo se vuelva triste y vulgar? No puedo permitírmelo, no puedo aceptarlo. Tengo que luchar por esos ojos azules, tengo que luchar para que las estrellas sigan brillando en mi cielo. No, me niego, me niego a perderlos como si nunca hubieran formado parte de mí. 
Y todo lo que haya sido, todo lo que hayamos sido, que se quede atrás, que se olvide el pasado y el destino, porque voy a por ti, y no, no voy a rendirme, no voy a dejarte escapar, te quiero. Eres lo mas bonito, lo mas perfecto y lo único que tiene sentido. Y no habrá un final, no existirá un final para esto.


lunes, 29 de abril de 2013

Y entonces supe que me quería, siempre lo hizo.

Recuerdo aquella noche en que la vi a ella, en toda su plenitud, y creí haberla visto todos los días de mi vida, y en  cada gesto me recordaba a él.
Su forma de gritarle al mundo sin separar los labios, las manos golpeando el viento odiando el mundo que nos rodeaba y que la habían hecho tan fuerte y tan mortal.
Sus ojos desprendían un brillo especial, eran oscuros y llenos de secretos como la noche y tenía un par de estrellas brillando a lo lejos, dando esperanza o quizás dando fuego a su alma inquieta.
Sus labios eran rojos como ella, rojo furia, pasión, eran vida. El primer día creí que era la sangre lo que hacía que fueran así, pero esa noche supe que no, que tenía tal fuego en el interior que se podía sentir por su boca.
Aquella noche vi su piel caramelo a la luz de la Luna como un dulce amargo en una noche llena de caramelos suizos. Pero era un caramelo, relleno de licor para engañar con su sabor.
Esa noche sin verme se desnudo tal como es, dejo de ser tan grande y parecía una pequeña bestia, un lobo herido y asustado, un lobo en peligro de extinción al que habían matado sus crías. Un lobo blanco sediento de roja sangre. Un lobo que quizás, si unos cazadores no le hubieran vuelto un salvaje sería un simple perro. Sería un perro dulce, grande y fuerte. Quizás sabría decirme te quiero con una sonrisa y no solo perdón. Y entonces se hizo pequeña, como nunca la había visto y como nunca la volví a ver. 
Me rompió el corazón, y supe que siempre estaría a salvo bajo su manto de piel, y que jamás dejaría que le quitarán otra de sus crías.
Y entonces supe, que si seguía en aquel bosque era por mí, para refugiarme de la nieve.

lunes, 22 de abril de 2013

Me echo de menos.

Oigo tus gritos al fondo de mis letras, intento sumergirme en el ritmo del cielo para no escucharte, porque no quiero oír tus voces. Y la rabia me recome por dentro, me muerde y me mordisquea dejándome heridas abiertas y sangran mis órganos rojo odio, y si consiguen traspasarme la piel, acabarán contigo.
Sé que si no brotan por mi piel acabarán conmigo, pero tú no lo sabes y yo no pienso decirtelo.
Es increíble lo que hace el dolor, es tan fuerte que olvido como llorar y cuando lo recuerdo dejo de sangrar tan densamente.
Sólo sé huir, como un cobarde.
Voy de una esquina a la otra esquivando el dolor, la verdad y los secretos. Guardándomelos en el corazón para no encontrarlos nunca.

¿Cuando los sueños se harán realidad?

Vivo en un futuro inexistente, imposible. Vivo en un mundo de sueños y pesadillas que jamás existirán.
Vivo recordando el pasado con el que invento un futuro muy lejos de aquí. Y cada persona que reaparece en mi vida hace brillar su estrella en mi cielo. Y yo no puedo mirar mas allá de la luna. No puedo bajar la mirada a esta tierra, a esta realidad. El pasado me tiene amarrada, el futuro me tiene enamorada y el presente pasa sin ser visto por mis ojos. Sueño contigo cada noche y por el día otros ocupan tu lugar. Porque nunca he amado mas que a la luna y siempre he buscado a quien poder amar.

lunes, 8 de abril de 2013

La noche en que te perdí para siempre

Fue en una noche tranquila, la lluvia era limpia y acariciaba nuestras pieles con suavidad y deseo, yo quería ser su dueña y la intentaba besar, coger y amar. 
Fue en una noche despejada, en el cielo mandaba la bella luna nueva.
A veces creo que estoy en aquel día, y no necesito cerrar los ojos para sentir que todo esto es un sueño.
Fue en una noche en que la luna se reflejaba brillante en el mar, un mar tranquilo, que me susurraba silencios y cuentos del lejano oriente que jamás pude imaginar. 
Fue en una noche fría y calmada, mi piel erizada se abrazaba con la arena. 
Estuve horas buscándote hasta que te encontré. 
Fue una noche preciosa, dónde se veía perfectamente a los planetas, son los puntos que no parpadean en el cielo ¿Sabías? Veo en cada noche aquella estrella fugaz que pasó delante de mis ojos, como una señal divina, una señal riéndose de mí. 
Pedí un deseo. 
Volver a verte.
Todavía creo oír a la estrella reírse de mí desde los cielos de otras galaxias, su eco ensordecedor rompiéndome los tímpanos.
Volver a verte, eso pedí.
Nunca debí haber pedido eso, nunca debí cerrar los ojos y creer en los deseos. 
Nunca debí buscarte dónde sabría que te encontraría.
Nunca debí encontrarte, y la culpa fue solo mía.
El whisky ya me lo advirtió, quedarme con él era una idea mejor.
Por una vez, solo una vez, que no le hice caso, fue la única vez que debí haberle hecho caso.
Sé dónde estás, estás dentro de mí, estás dentro de mí porque ya no existes. Desapareciste esa noche, desapareces en mí cada noche, y al ver la luna te veo a ti, y al ver el cielo vuelves a mí.
Podría culparme toda la vida, podría culparte a ti o podría odiar a las estrellas fugaces riéndose de mí. 
He decidido hacerlo todo porque nada me funciona.
Oigo mi corazón como aquella noche oyendo tu vacío, oigo mi corazón llorando por ti.
 He desaparecido en ti, tú no volverás y esa fue tu última noche y tú último aliento, todos lo saben, menos yo, que te hago vivir mientras yo vivo. Porque aquella noche, desapareció también una parte de mi.
Quizás debí hacer algo, o quizás fue el hacer algo lo que debí evitar, quizás debería intentar no recordarte pero soy incapaz de hacerte eso, eso sería como matarte. Puede que hayas desaparecido de mi lado, pero nunca desaparecerás dentro de mi y vivirás hasta mi último aliento, mientras yo viva tu corazón palpitara en mi memoria, tu aliento me acariciará la piel.
Aunque sea para volver a morir, yo te hago vivir cada noche, y te prometo que intentaré recordarte sin matarte. Cuando pueda dejar de culparme, cuando el whisky haga que pueda olvidarme de que ya no estás y hacerme creer que sigues aquí y que aquella noche nunca existió, que no te oí desaparecer. Tengo un gran amigo que me hará creer que cada mañana podrás acariciar mi piel, que nunca más estaré sola, que todavía estás tú, que no te arrancaron de mi lado, que no te fuiste sin mi.
Ahora estás siempre conmigo y allá dónde estés, espérame, porque te prometo que iré.