Todos tenemos algún secreto, hay muchos tipo de secretos...

Todos tenemos algún secreto, hay muchos tipo de secretos...

martes, 18 de diciembre de 2012

Y tu ausencia me asfixia.

Oigo el clic clac, de mi corazón de cristal cayendo al suelo.
Vamos a ser fuertes, y a decirnos de una vez te quiero.
Mi corazón es de cristal, pero de cristal duro.
Y solo se hace rasguños, heridas, se ensucia, se lastima.
Pero hasta el cristal mas duro, se rompe con un diamante.
Cuando sientes, que todo el sufrimiento, todas las caídas al suelo no sirven para nada.
Entonces un diamante en su majestuosidad, te rompe el corazón.
Salta en mil pedazos arañándote la piel.
Seamos valientes, digamos de una vez te echo de menos, te echo tanto de menos, que me duele el corazón, que apenas puedo alimentar a mi alma, que mis ojos apenas ven nada.
Mi propio cristal, mi propio corazón, me está destrozando.
Estoy tan cansada que me dejo desangrar.
Tengo tanta melancolía en el corazón que todo me suena a triste.
Esperanza, ¿dónde quedaste?
Créeme, necesito que vengas junto a mi. Porque tu eres otro corazón de cristal duro. Lo sé. 
Porque tu lloras en silencio, lo sé.
Porque tu entiendes mi dolor, porque lo compartes conmigo.
Tú también me echas de menos, y me quieres, y no sabes por qué.
Tú podrás perdonar que haga lo que siente mi corazón.
Porque tu también sientes las mismas cosas y haces las mismas cosas.
Eres mi última esperanza.
Mi última sonrisa.
Y que mi esperanza este tan lejos, me duele, 
me duele en el alma.

Deja de matarte, déjame salvarte. (2)


Y pasan dos noches más.
Mi alma está llena de rabia, de odio. Y de la tristeza mas culminante del mundo.
Me ahogo en odio, mis venas solo tienen tristeza.
No te volveré a dejar sola, te lo prometo.
Por lo que mas quieras, vuelve. No te dejes vencer.
Pasa otra noche más.
Te he visto, mientras yo he tenido que ahogar como una perra cobarde mis penas el alcohol.
Te he visto, y he olvidado mi botella de whisky.
¿Qué haces, que te estás haciendo?
Corrí hacia a ti, y llegué a pensar que no eras tú.
¿Quien eres, dónde está ella?
Rodeada de mas demonios.
Y me volví loca.
Porque yo soy así, porque esa noche la Luna me estaba resguardando y porque había bebido una botella de whisky barato.
Me volví loca y volví a perderte.
Ellos jamás me olvidaran, y jamás querrán volver a verte.
Y mis heridas también me lo recordaran eternamente.
Pasa otra noche, me dicen que te han visto entrar en casa.
Me espera él, porque tú ya no eres tú.
No espero que me des las gracias, y sé que hoy me odias.
Pero yo te quiero, y no el demonio.
Y sé que has olvidado quizás que es querer.
Pero no me importa, yo jamás lo olvidaré.
Me espera él, odiándome, con un cuchillo de verdad. Y yo suplico por ti, porque no te cortes, porque no este oxidado, porque no lo hayas utilizado y vengan a por ti.
Y él viene a por mi, y sé que no eras tu la que me robaba, ni la que hizo que fuera al hospital.
Y no me duele la herida, me dueles tú.
Pasa otra noche, y miro desde mi cama a la Luna.
No me he rendido, pero hoy tienes dinero. Y yo estoy perdida en una ciudad tan llena de demonios.
No me he rendido, pero las heridas tardan en curar, necesitaré tres botellas para no morir deshidratada.
Pasa otra noche, he pasado la noche llorando y vomitando, he pasado la noche rezando sin creer.
He pasado la noche sufriendo por saber dónde puedes estar. He pasado la noche odiando.
Y quemándome el trocito de alma que me queda. Corazón carbonizado que bombea muy rápido.
No lo entiendes, porque ya no sabes lo que es. Pero tengo miedo.
Voy a perderte. Y no puedo con ello, yo estoy aquí viendo como te matas. 
Y no puedo correr a quitarte esos cuchillos y abrazarte.
Porque el demonio no te deja. No te preocupes, yo lo sé.
Pasa otra noche, por fin te encuentro a ti.
Te has quedado sin dinero. Y eres tú. No eres como antes. Pero no eres él.
Me pides y me ruegas dinero, te enseño que no tengo.
Te enfadas, me odias, me olvidas.
Y vuelvo a enloquecer. Quiero encerrarte.
Encerrarte y atarte y que no puedas salir.
Pero encontrarás al demonio, sea como sea y lo sé.
Pero enloquecí, y tú, por fin tú, lo vistes.
¿Sabes lo que es dolor, sabes lo que es sufrir?
¿Me quieres, puedes soportar que yo haga lo que tú?
Y lo ves,  por fin ves que es el demonio, y cómo se mete dentro.
Lo ves, porque tuve que hacerlo.
Apenas recuerdo algo mas que a mi desesperada, rabiosa, enloquecida clavándome cuchillos blancos, cuchillos de pastillas porque yo también sé dónde buscar demonios. Yo también sé rendirme. Yo también sé matarme.
Y pasa otra noche.
Estoy en el hospital, otra vez, con las paredes del color de la frialdad. Con miradas de reproche en mis cuidadores. Y no estás, ya no estás tú.
Y pasan dos noches más, y vienes a verme.
Sigues sin ser tú, pero no eres él.
Me sigues odiando, y a mí me duele.
Me pides que no lo vuelva a hacer porque te duele.
Y cuando pienso que lo has entendido.
Te veo salir en busca de más demonios.
Y yo, yo me quiero morir.

Deja de matarte, déjame salvarte. (1)

Veo como te destrozas, pequeña.
Veo como rompes tu vida en pedazos, y los vas desperdigando por doquier.
Veo como te clavas cuchillos en el alma.
Y me destrozas.
Me rompes en mil pedazos, me pegas hasta reventarme el corazón.
Veo como te matas, y como no me dejas hacer nada.
Nada por ayudarte.
Y cada noche, mientras tu te matas lentamente, acabas conmigo.
Tú alma está poseída, no eres tú.
Ya no te perteneces, tú crees que si, pero no eres tú.
No estuve contigo, y este es mi castigo.
Jamás podré perdonarme haberte dejado sola.
Y pasa otra noche. 
Te vuelves a matar lentamente.
Y mi alma se retuerce de dolor.
¿Dónde estás? la Luna está noche no ha salido, me ha dejado sola con tus demonios, la Luna no ha salido esta noche, no es buena idea que estés sola en una noche tan oscura.
¿Dónde estás pasando estos momentos, dónde te ha llevado el demonio está noche? 
La Luna me ha dejado sola, y no me lo puede decir.
Perdóname, perdóname por no haber estado contigo cuando el demonio quiso besar tus labios por primera vez.
Perdóname, perdóname por no haber estado contigo hasta que el demonio estuvo dentro de ti.
Perdóname y no te pierdas.
Vuelve conmigo, mi alma estará destrozada, pero todavía puede salvarte.
Y pasa otra noche, y tú sigues clavándote cuchillos blancos, cuchillos con forma de pastillas.
Y te miro a los ojos y no sé quien eres.
No te destroces más. Te lo suplico. 
Deja de escuchar al demonio unos segundos, mírame a los ojos, te pido perdón, ahora, déjame ayudarte, déjame salvarte, déjame quererte, déjame recordarte, no me vuelvas a hacer sangrar de tristeza.
Y pasa otra noche, y el demonio cada vez está mas tiempo contigo.
No me olvides, no te olvides.
Es demasiado tarde, quizás, pero todavía puedo salvarte.
Te espero por las mañanas, y no regresas a tu casa.
El demonio ya te ha secuestrado, y yo sola no sé encontrarte.

sábado, 15 de diciembre de 2012

Y daré todo lo que tengo y lo que tendré.

Solo me quedas tú.
Reflejándote cada noche en mis lágrimas hasta el amanecer.
Solo me iluminas tú.
Acariciándome por las noches cuando lo recuerdo.
Solo estás tú.
Pero ni observarte mi amada luna toda la noche me es suficiente para ahogar la pena.
No te enfades otra vez conmigo, no lo soportaría. 
Hoy no.
Ni mañana.
Sé que guardas mi secreto, y que cada noche me ves deshacerme en pedazos de cielo.
En trocitos de él.
Tu eres luz en la inmensa oscuridad, y verte me recuerda a sus oscuros ojos.
Ni tú, que eres lo que mas admiro y deseo en esta vida me alivia.
Porque desde que está más cerca de ti, que de mi,
mi dolor me ahoga, mi pena me mata.
La piel se me adormece, intenta recordar su tacto, y le quema olvidarlo.
Llora mi alma todos los días, y temo que se vacíe. 
Tengo miedo a no ser tan fuerte, a que mi alma se retuerza hasta desaparecer y entonces vivir sin alma, vivir sin vivir, vivir desviviéndome. 
Desde que no está, ¿y si lo voy a buscar, estará ahí esperándome?
Pero, ¿y si no lo está? Lo habré perdido a él y te habré perdido a ti Luna.
Amada y querida Luna, que falta me haces por el día, que cerca te necesito por las noches.
Susurramelo, ¡no lo aguanto más! ¡Haz una excepción! ¡Tu lo ves dime dónde, dónde está! 
Acercamelo, no vale en sueños.
Lo necesito cerca, yo lo hecho todo por ti. Hasta la vida. Y jamás te he pedido nada, solo existir.
¡Hay noches que me has fallado tú a mi, no estabas a mi lado, alumbrándome en la oscuridad, y yo te necesitaba! Jamás te dije nada, porque jamás lo merecí.
Pero yo he estado noche tras noche, ahí, contigo, noche tras noche y día tras día pensando en ti. 
Dándote fuerza y palabras bonitas, porque como bonita que eres te gusta que te lo digan.
Y si necesitas algo, yo te lo daré todo.
¿Qué quieres a cambio de mostrarme el cielo un segundo?
Pídeme lo que quieras, mis sueños, mi alma y mi vida. 
Todo lo que tengo es tuyo pero muéstrame que está contigo, solo unos segundos.
Necesito verlo una última vez, por favor.
¡ Enséñamelo por lo que mas quieras, que sé que no soy yo!
Necesito saber si está contigo, irme con él.
Necesito saber que allí volveré a verlo, y estaré con el toda la eternidad.
No aguanto mas noches en vela por miedo a no soñar con él.
No aguanto mas noches llorando hasta dormir agotada.
No aguanto mas días así, no me quedan fuerzas para soñarlo más.
Se desvanece, lo veo desvanecerse con el tiempo.
Y el mundo se olvida de sus ojos azabaches.
Y yo no puedo, no puedo.
Luna, deja de oírme por placer y escúchame por una vez de verdad.
Lo sé, no lo merezco, y quizás nunca lo mereceré.
Robaré la esencia de la vida, lograré los sueños mas profundos, la mejor ambrosía del mundo, los secretos del universo. Dedicaré mi vida a darte todo lo que jamás te han dado y tú, me lo mostrarás unos segundos, que para mi durarán eternamente.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Que como te echo de menos, no hay en el mundo un castigo.


Dijimos que nos querríamos para siempre. 
Yo nunca creo ese tipo de mentiras, pero de tus labios parecieron muy reales. 
No me mentiste, yo te querré para siempre.
Una parte de mí, te querrá toda la eternidad. 
La otra, hasta que entre el whisky y la luna olvide que te quise, o me haga la estúpida ilusión de que quizás no te quise como creía.
Y es que una sonrisa, no es una sonrisa. 
Unas lágrimas no son unas lágrimas. 
Un abrazo es un puñal, un te quiero una mentira, impuesta por la sociedad. 
Acaso, ¿soy la única que se esconde para llorar? Acaso, ¿soy la única a la que le cuesta dar un abrazo, decir te quiero?
¿La única que piensa que un suspiro no solo sirve para expulsar el aire?
Dijimos que esto no terminaría jamás, pero ha terminado.
Tú estás ahí, en alguna parte, y en todos los sitios que te llevo conmigo.
Tú estás ahí, y nunca sabré si puedes pensar en mí o en algo siquiera.
Te echo de menos desde antes de que te fueras para siempre. Porque sabía que te ibas.
Y ahora estoy asustada sin ti. 
Sin nadie, sin luz, y sin oscuridad.


viernes, 7 de diciembre de 2012

Siempre habrá poesía

No digáis que agotado su tesoro,
de asuntos falta, enmudeció la lira;
podrá no haber poetas; pero siempre 
habrá poesía.

Mientras las ondas de la luz al beso
palpiten encendidas,
mientras el sol las desgarradas nubes
de fuego y oro vista, 
mientras el aire en su regazo lleve
perfumes y armonías,
mientras haya en el mundo primavera, 
¡habrá poesía!

Mientras la ciencia a descubrir no alcance
las fuentes de la vida,
y en el mar o en el cielo haya un abismo
que al cálculo resista,
mientras la humanidad, siempre avanzando,
no sepa a dó camina,
mientras haya un misterio para el hombre,
¡habrá poesía!

Mientras se sienta que se ríe el alma,
sin que los labios rían;
mientras se llore, sin que el llanto acuda
a nublar la pupila;
mientras el corazón y la cabeza
batallando prosigan,
mientras haya esperanzas y recuerdos, 
¡habrá poesía!

Mientras haya unos ojos que reflejen 
los ojos que los miran,
mientras responda el labio suspirando
al labio que suspira,
mientras sentirse puedan en un beso
dos almas confundidas,
mientras exista una mujer hermosa,
¡habrá poesía!

Gustavo Adolfo Bécquer

martes, 4 de diciembre de 2012

Cuánto dolor me causas, pero que sería de mi sin ti.

Todo lo que he aprendido de la vida solo sirve de algo si lo desaprendo.
Todo lo que he sufrido en la vida solo sirve de algo si lo olvido.
Todo lo que he sonreído en la vida solo sirve de algo si lo recuerdo.
Todo lo que he vivido en esta vida solo sirve de algo si otros lo recuerdan.
Pero ay, tus lágrimas que hacen de mí cuando me las enseñas.
Pero ay, de mi corazón cuando me gritas mirándome pero sin ver nada.
Y ojalá pudiera ayudarte, pero nunca sabría cómo.
Y mis palabras pueden sanar tu dolor, solo un rato, unos segundos.
Haces del mundo un infierno, y del infierno el día a día.
Y, ay, mi orgullo cuánto daño a hecho, y que de poderes tendría sin él.
Y, ay, de mi verdad cuánto sufrimiento ha causado y que de veces he debido mentir.
Y, ay, de mi mentira cuanto dolor a causado, y que de veces he debido decir la verdad.
Y mis sueños, ¿que serán de mis sueños sin alguien que los guíe?
Ay, mi egoísmo, pobre de ti, ¿que serán de tus sueños si yo olvido que los tienes también?
No importa las veces que fracase, sólo importa la que voy a conseguir.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Y sé que estas ahí en alguna parte de este oscuro mundo.

No sé de dónde vienes ni adonde vas.
No conozco ni tus mejores sonrisas ni tus peores lágrimas.
No conozco ni tu voz ni tus besos.
No sé en que parte del mundo estás.
Ni en que parte del mundo desearías estar.
No sé siquiera si hablas con mis mismas palabras.
No sé porque lloras, ni porque disfrutas.
No sé como es tu imagen en un espejo.
Y jamás he notado el roce de tu piel.
Pero no importa.
No importa porque estás ahí, en alguna parte de este mundo y yo lo sé.
Ojos de mar, ojos de cielo, ojos esmeralda o, quizás, ojos azabaches.
No lo sé, ni me importa. Porque sé que estás ahí, en algún lugar esperándome  aunque no sabes que yo soy yo. Sabes que me quieres, como yo te quiero a ti. Aunque no sé que tú eres tú.
Pero cuando te vea, cuando conozca el sonido de tu voz, tus secretos más oscuros y tus deseos más imposibles sabré que eras tú. Al que buscaba. Al que temía. Al que esperaba. Y sabré que eres tú, lo más perfecto que hay en este mundo para mí.
Todos tenemos a alguien para nosotros ahí fuera. Solo hay que saber esperar.

domingo, 25 de noviembre de 2012

La bestia que habita en mi interior.

Negro y rojo.
Sangre y odio.
Una bestia negra y de ojos rojos.
Una bestia que me pega mordiscos desde dentro, que crece y explosiona.
Una bestia que hace que me revuelva, que me conoce mejor que yo.
Una bestia que me recorre entera y me hace palpitar rojo y negro. 
Fuerte y oscuro.
Tiemblo, ardo.
Y todo se me nubla.
La bestia es más fuerte que yo.
Y cuando tiene hambre no para hasta devorarme.
Me posee, y yo soy su marioneta.
Y solo cuando duerme me doy cuenta.
Negro y rojo.
Así lo veo todo.
Y no recuerdo nada.
Mis ojos oscuros tiemblan.
Mis manos heridas tiemblan.
Mis miedos crecen, y la bestia se alimenta.
La noto aquí, dentro de mi.
No me deja respirar.
Esta creciendo.
Y ahora solo soy negro y rojo.
Me tiembla la voz.
No es el miedo.
Es el odio.
No es oscuro, es rojo.
Me desgarra las entrañas.
Y hace que odie mi existir.
Hace que solo exista el negro y el rojo.
Me cuesta respirar.
Está ascendiendo.
Me cuesta ya pensar.
Está creciendo.
Y que nadie, nadie me pueda salvar.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Miedo a perder, sin haber perdido, sueños no conseguidos.

Sé que es más fácil rendirse, que es más fácil obedecer a las pasiones que a la obligación. 
Que es más fácil cometer pecados que ser un santo.
Lo sé yo, y lo sabemos todos.
Sé que es más fácil llorar y compadecerse, sé que es más fácil decir que no sé puede a luchar como un valiente.
Sé que es muchísimo más sencillo ir por el camino que nos dictan que luchar por el nuestro propio.
Más fácil es que luchen nuestras luchas y que pierdan otros nuestras guerras.
Sé que es más fácil soñar, que intentar cumplir un sueño.
Pero ¿Acaso no sueñas por qué desearías que se cumpliera? Acaso y corrígeme si me equivoco ¿No estás deseando ser esa persona con la que sueñas, la que tanto ha luchado por conseguir su vida, la que tanto ha conseguido? Y ¿No vale eso la pena? ¿No quieres retorcerte de placer sabiendo que has conseguido ser quien eres, que puedes ser quien quieres ser? Que no eres débil ni cobarde, que solo era un descanso, que puedes luchar como todos los valientes, ¡Incluso más! Que puedes conseguir lo que te propongas, acaso, ¿No quieres sentir el éxtasis de vivir en un sueño?
Nada que valga la pena es fácil.
Nada que valga la pena no te hará llorar.
Porque la vida es una guerra y el que menos lucha es el que menos consigue. 
Llorando pierdes, sonriendo ganas.
Si te levantas, no un día, si no todos, conseguirás aquello que quieres, no lo tendrás mañana pero si dentro de unos años o quizás, muchos, pero lo tendrás. Pero ¿No vale más tarde que nunca?
A mi me han enseñado que todos tenemos un propósito en la vida, estamos en la vida por algo y diciendo que no puedes, créeme jamás podrás. 
Que tu vas al precipicio pero el precipicio nunca va a ti.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Los ojos azabaches por los que tengo que beber.

No es que quiera hacer sufrir a mi corazón, es él que se empeña en hacerme recordarlo.
Cansada de besos vacíos que no hablan y solo hacen ruido.
Cansada de noches de soledad y vacío.
Y el recuerdo quema en la herida, quema en cada beso, en cada roce de una piel que no es la suya.
El despertar del sueño cuando al susurrarme al oído cualquier desconocido no oigo la voz que le dono un ángel a él. Cuando beso unos labios que no saben a cielo, saben a miel, a frutas, a pasión, a podría quererte. Pero no a cielo. No son sus labios.
Y podría pasar cada noche de mi vida buscando otros ojos azabaches que me miraran con la misma intensidad, que tuvieran la misma fuerza, el mismo poder. 
Y podría pasar cada madrugada probando alcohol para ver si encuentro el sabor de sus labios.
Podría llorar cada noche que no sigue a mi lado, podría abrazar mi almohada en la soledad e intentar oler su aroma. 
Pero es inútil, no hay otros ojos azabaches, ni el alcohol sabrá nunca a cielo y jamás recuperaré su aroma, ni su tacto ni su voz.
No es que quiera hacer sufrir a mi corazón, es él que se empeña en hacerme recordarlo.
Yo le puse una coraza a mi corazón, el creo una llave y la abrió. 
Le fue tan fácil como el respirar.
Y ahora no sé puede, no sé puede cerrar. Se llevo la llave y nunca lo cerro. 
El alcohol sirve para las heridas del alma, pero no es suficiente para las del corazón.
El me miro a los ojos, de azabache a café, y me dijo la verdad.
Y eso fue todo, desde entonces mi corazón palpitaba a un ritmo y mi cerebro bombeaba a otro.
Ni siquiera el whisky mas fuerte puede hacerme olvidar que no lo volveré a besar.
Puedo soñar que dios me lo trajo a mí y al despertar recordaré que soy agnóstica.
Puedo soñar con su voz y al despertar intentar recordarlo hasta la desesperación.
Puedo seguir buscando otros labios, otros ojos y otra perfección, pero al soñar, soñaré con él.
Puedo recordarlo como si estuviera aquí, pero nunca podré volver a tenerlo.
Ten cuidado con lo que deseas, se puede cumplir.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Y mientras él tan café con miel.


Sus ojos eran sabor café. Mientras que otras personas son diferentes porque su interior se transforma por fuera, que son transparentes. 
El era misterio. 
Sus ojos eran misterio.
Su mirada se te clavaba como un cuchillo en el alma y el dolor te dejaba inmóvil. 
Sus ojos eran oscuros y escondían un fuego que llenaba toda la atmósfera, desprendían un calor palpable, que te rodeaba y acariciaba con una pasión desmedida.
Sus ojos eran adicción, tenían el poder, eran cálidos y reconfortables.
Sus pómulos eran como pintados, y te hacían creer que el mismo dios los había estado perfilando, con un rojo natural y perpetuo que le pertenecía tanto como sus ojos oscuros.
Sus labios eran como dos nubes, y besarlos, como besar el cielo.
Tenía el pelo azabache más brillante que el de un puma, y parecía que pudieras convertirte en un animal salvaje y perderte en ese bosque oscuro.
Su piel era color miel, color caramelo. 
Y su voz te hacía tiritar porque era demasiado perfecta, tu alma se estremecía al oírla, un ángel le había donado su voz, que te abrazaba con cada palabra y te acariciaba con cada susurro.
Era perfecto.
Para mi lo más perfecto que mis ojos pudieran permitirse ver sin que se le quemaran las retinas.
Lo más perfecto para mis ojos guiados por mi corazón.
Y su interior, era tan complicado, tan azabache y café, tan perfecto, que jamás tendría palabras para describirlo. 
No existen palabras suficientes que describan lo que me hacía sentir. 
Describir su alma solo haría sufrir a la mía. 

Secretos que dan miedo.

Guardar un secreto triste como una noche sin estrellas, como un cielo repleto de nubes que lloran sin cesar.
Guardar un secreto que te pellizca por dentro y hace aguas los pensamientos.
No es un secreto de los que no se cuentan y se olvidan, de los que permanecen escondidos y aparecen en los días de incertidumbre y pesadillas.
Es un secreto de los que se guardan por un tiempo, de los que tienen que pasar a ser públicos, es un secreto de futuro. 
Y los secretos de futuro son los terceros mas tristes. 
Están los de las pérdidas de personas, los de la pérdida de amor y dejar de querer y en tercer lugar los de futuro. 
¿Por qué? Porque no se pueden ignorar. Por eso.
Me abrazo al trocito de mi que esta materializado, que me hará añicos en mi futuro, y me rasga la piel, y siento que debería grabarmelo con fuego en las entrañas para no olvidarlo nunca. 
Mi secreto ¿me apena o me asusta? No lo sé muy bien, quizá todo y nada. Por curiosidad, por temor, por nostalgia, por ambición.
Quiero hacerle el amor a mis recuerdos. Para que así, nunca los pueda olvidar. Para que sean diferentes y porque me han enamorado.
No me gusta la soledad, y cuanto mas grande es el lugar mas se nota la ausencia. 
No sé quien soy sin mi.
 Mi secreto me hará guardar otros. 
Y odio guardar secretos, me consumen. Yo soy así y ¡quiero gritarlo! 
¿Dónde termina el secreto y empieza la mentira?
Pueden hacerme sangrar pero llorar solo me harán llorar mis recuerdos. quizás se piensen que son sus heridas. Malditos ilusos. Mi alma ahogada de tristeza no piensa en heridas de sangre, solo en heridas de corazón.

jueves, 18 de octubre de 2012

Nostalgia de lágrimas dulces.

Nostalgia de sueños que son oasis y se rompen cuando estas cerca.
Nostalgia de esperanzas que desaparecen frente a la realidad.
Nostalgia de ver poesías en el futuro.
Nostalgia de posibilidades.
Nostalgia de poder.
Nostalgia de querer.
Nostalgia de soñar.
Me duele al respirar, el aire está cargado de verdades que duelen como el roce del cañón de una pistola caliente, el cielo está sucio, y me duele recordarlo azul como un arañazo de un cristal cortando por primera vez la piel virgen de sufrimiento. Puedes apartar con la mano el espesor de la ira del cielo, puedes asfixiarte al respirar profundamente su verdad. Puedes llorar al recordar su color azul. Puedes enloquecer al recordar su poesía.
¿Has rozado alguna vez el cielo, has sentido su tacto lírico, reconfortante, divino, paradisíaco y celestial?
Rozar un sueño es igual que rozar el cielo. 
Rozar un sueño es condenarte a perseguir ese sueño, es condenarte a no volver a ser feliz sin conseguirlo.
No sé que es conseguir un sueño, pero debe ser una maldición. Una maldición divina que envidio.
No sé que es siquiera tocar un sueño, pero solo rozarlo quema, quema al corazón y hace llagas al alma que duran toda la eternidad. 
No sé que debe ser tocar un sueño, pero tiene que doler hasta llorar. 
Lágrimas dulces. El único sabor de las lágrimas de la felicidad.
Lágrimas de cazador. Porque los sueños se cazan.
No sé que es conseguir un sueño, pero sé, porque lo sé que es igual que tocar el paraíso.
Si lo consigues muy pronto te condena, y si lo consigues muy tarde te traiciona.
Pero si lo consigues, habrás tocado el paraíso. 
Quiero llorar hasta que se me acaben las lágrimas, condenarme de por vida y que el corazón se me consuma en cenizas. Pero quiero tocar mi paraíso. 
Mi sueño no me puede traicionar, solo puede condenarme.
Solo somos cazadores de sueños.
Y de ahí nace la nostalgia, sino lo consigo pronto nunca podré volver a soñar que lo conseguiré.

martes, 16 de octubre de 2012

¿Podríamos cambiar el mundo?

Son cabezas de ganado a las órdenes de un pastor.
Mugen pero nunca han intentado siquiera rugir.
Yo soy un león. Y sé rugir.
Soy un león bajo las órdenes de otros leones que rugen mas alto.
Pero los leones, son como yo. Tienen pelo, garras y melena, y lo hacen todo en manada. 
Yo soy un león, y estoy orgullosa de que al rugir, ellos hagan me haga más fuerte.
Ellos son ganado, y al pastor solo le importa el pastor.
Al pastor solo le importa su comida, y que las vacas, las ovejas, nunca aprendan a rugir.
Y el día que una vaca aprenda a rugir. La abandonará.
Cuando a un león le de miedo rugir, le ayudaremos a rugir. Le enseñaremos a sacar las garras de marfil.
A las vacas les darán hierba, la misma hierba una y otra vez, de un césped diferente.
Yo como ganado, yo como un animal diferente cada día y si me quedo sin comer, dormiré sabiendo por qué.
Yo tengo dignidad, un morir de pie, ¿ellos una vida mas larga? No lo sé. Solo soy un león.
Pero a mi no podrán arrancarme la piel y comerse mis tripas tan fácilmente.
Yo no dejaré que me maten sin resistirme a vivir, yo no dejaré que me lleven a los mismos caminos sin buscar otros caminos mas verdes, mas largos. El león es un ser curioso, y la curiosidad hizo avanzar el mundo.
Yo no haré que el mundo avance, solo soy un león.
Pero, ¿y si salen ahí fuera miles de leones, millones de leones? ¿Cambiaría eso el mundo? No lo sé, pero nunca  cambiara si seguimos siendo ganado. Pasto de ovejas. Comida de pastor.
Hay cosas más importantes que el tiempo, como, por ejemplo, vivir.
Un león apoya a otro león, las vacas solo saben mugir.

martes, 9 de octubre de 2012

¿Qué es querer?

Querer es la palabra más bonita del vocabulario español. 
La palabra más sentida de la rojigualda.
Se puede querer a todo y a nada. Se puede querer así mismo y a los demás.
Querer es un paraíso, un sueño idílico de poesía pintada con colores pastel y colores brillantes. 
Color armonía y pasión.
Querer es sentir que te duele la felicidad, que te ahoga la alegría. Es tan perfecta que roza la agonía.
Querer es empatía, querer es llorar cuando tu otro corazón llora. 
Querer es sufrir cuando tu otro corazón sufre.
Querer es hacer reír cuando estás destrozado, querer es un abrazo eterno.
Que te rodea con sus sentimientos todo el día, y te hace sentir amado.
Es un sueño al despertar y una razón por la que vivir.
Es un beso de euforia, y una cálida ráfaga de bienestar el día más triste.
Querer es la felicidad. La felicidad como sentimiento.
Querer no es algo, porque lo es todo. 
Querer es un beso, un abrazo, una lágrima y una sonrisa. 
Querer es un puño en el estómago, pero también unas mariposas rojas.
Querer es un poema y una imagen, querer es ser feliz junto a alguien.
Y si no hay nada mas bonito que querer es porque es lo único, que pese a todo, te hace ser feliz.
El perfecto sabor de un sueño.
Lo más bonito del querer es la felicidad. Siempre da felicidad, no nos completa, nos llena, nos apoya, nos da una barrera de protección, una cuidada gota de ego y el sabor de un sueño.

sábado, 15 de septiembre de 2012

El último discurso.

-Sobrevolemos el mar, lo único que todavía no hemos querido devastar.
Bailemos dentro de las nubes, lo único que queda fuera de nuestro alcance de destrucción. 
Volvamos llenos de rabia, llenos de odio.
Esta noche soñé, que habíamos cambiado el mundo. Como si el mundo pudiéramos cambiarlo nosotros, pequeños rebeldes sin causa, que están solos sin que nadie se dé cuenta de lo que dan por el resto del mundo. Todos los juzgan porque nadie cree que puedan ser mejores que ellos, soñar mas allá del dinero, vivir libres. Y les da envidia, si, envidia, sus almas están atadas a una sociedad hipócrita, cínica y consumista y nosotros vivimos como salvajes, salvajes que ha criado una sociedad sin escrúpulos. 
Pero nuestra alma es libre, nuestro cuerpo morirá de asco y hambre, pero nuestra alma permanecerá tranquila. Las suyas no, las nuestras puede que estén podridas pero las suyas están muertas.
 ¡Muertas como los muertos que hay agujereados de balas, de contradictorias, asfaltando las calles de esta ciudad!
Las nuestras están podridas y apestan, pero al morir, nos quemaremos en el infierno, y todo será paz, por fin tendremos lo que nos merecemos por matar y nuestra alma agradecerá el fuego, que calmara nuestras conciencias podridas. Ellos lloriquearan porque nunca pensaron que ese seria su final, porque en el infierno nosotros calmaremos nuestras ansias de perdón, y allí podremos, por primera vez, perdonarnos, cumpliendo nuestro castigo. 
Hemos luchado para convertirnos en monstruos y evitar que los corazones puros vayan al infierno, ellos querrán ganar al diablo, y el diablo los torturara, y aunque hayamos muerto habremos ganado.
-Nunca lo olvidéis, los únicos que mueren bajo mi mando, son los enemigos.
No venimos para sobrevivir, sino para que nuestras almas se perdonen, para que los nuestros lloren y no lloremos por ellos. No venimos para sobrevivir, venimos para luchar, por sus vidas, nuestras banderas, nuestras tierras, nuestra puta dignidad, lo poco que han dejado de ella.
No venimos para sobrevivir, venimos para que ellos no sobrevivan, y nuestras almas descansen en el infierno.

miércoles, 29 de agosto de 2012

¿Qué hago si con soñarte no me basta?

¿Qué hago si me apetece ir corriendo hacia ti,
abrazarte y decirte que te he echado de menos?
¿Qué digo después de decir lo siento?
Si solo quiero usar mis labios para ponerlos contra los tuyos.
¿Qué hago si cuando te veo mi corazón vuelve a latir desbocado,
si al oír tu nombre mis ojos te buscan locos de esperanza?
¿Qué hago cuando al despertar veo que solo fue un sueño?
¿Qué hago si al abrazar mi almohada en la oscuridad te recuerdo,
si al tocar a mi lado con los ojos cerrados solo toco soledad?
¿Qué hago si en mis sueños solo sueño contigo, y en mi vida ya no estás?
¿Qué hago si ya creo que mi perfume es tu olor?
¿Qué hago si eres lo primero que pienso y lo último que sueño?
¿Qué hago si no puedo, no te puedo olvidar, si no te quiero, no te quiero dejar marchar, y
qué hago si necesito un abrazo tuyo, un abrazo eterno, un abrazo que me recuerde, por qué te echo tanto de menos.
Te lo digo a ti,
¿Qué hago cuando cada noche mi corazón grita tu nombre?

martes, 28 de agosto de 2012

Claves de fa y silencios de negra

Me evado del mundo en un suspiro.
Dejo este mundo por un segundo.
Sonrío sin saber muy bien por qué.
Dejo que mi mente desaparezca con las notas mas graves, mis oídos se retuercen de placer, y mi piel se eriza como cuando llueve un día de calor sofocante.
Se estremecen mis sentidos, se adormecen mis oídos, dejo de estar, y estoy, dejo de pensar y pienso. Dejo de soñar, y sueño.
Sueño y sueño, y desaparezco soñando, dejo la vida, dejo el dolor, y el placer, pero no dejo el ritmo de las notas.
The Beatles

No espero nada del mundo, pero si de la Luna.

No espero que el traidor Sol me deje de quemar, no espero que la sucia lluvia deje de sonar en mis cristales, no espero que la inoportuna muerte cese de trabajar, no espero que las nubes permanezcan siempre en el cielo, no espero que las estrellas brillen todas las noches con la misma fuerza, ni espero que el mundo mejore porque si. Solo espero que la luna, este donde este, permanezca cada noche mirandome. Que este donde este, no me deje de alumbrar la vida, que este donde este no deje de susurrarme palabras que jamás entenderé y que escuche mis gritos desesperados de amor.

martes, 21 de agosto de 2012

Echar de menos.

Tus besos, tus caricias, tus monstruos, tus huidas, tus heridas, tus idas y venidas, tus sueños y tus miradas furtivas.
Tus te quieros en forma de silencio, tus miedos en forma de odio. Tu dolor en forma de olvido. Tus abrazos infinitos.
Tus ojos desnudandome, tu besos acariciandome, tu sonrisa embrujandome.
Echar de menos tenerte, hablarte al oído, susurrarte al corazón, gritarte los besos que quiero darte.
Tus ojos claros, tu voz grave acariciando mi oído, susurrandome palabras que me hacen rozar el cielo y sentirme en el infierno.

domingo, 19 de agosto de 2012

Nunca debí escribir esta historia, este es su final.

Y ahora, ya estás muy lejos de mí, no tu cuerpo, pero si tu alma.
Mi alma sigue intacta, sigue bebiendo por las dos, gritando por las dos, odiando por las dos, fumando por las dos.
Sigo sin saber querer, y aunque no te eche de menos, he aprendido a recordarte sin rencor, cuantas historias podríamos haber creado, cuantos sueños podríamos haber cumplido.
No importa, yo ya tengo con quien compartir mis gritos, mi alcohol y mi alma, sin silencios que dicen palabras, pero también sin palabras que no dicen nada.
Espero, sinceramente, que tú también te encuentres, y encuentres la mitad de tu alma y no mas almas perdidas en este mundo de locos.
Termino esta historia, porque todas las historias tienen un final, este es el nuestro, pero no el mio.
Espero que alguien descubra los secretos de tu mirada, y sepa guardarlos, como guardan los mios, los de mi alma errante.

Me gusta el ser, el estar, el vivir.

Me gusta cuando mi madre llora en silencio, porque se ve tan hermosa que no puede ver su reflejo.
Me gusta cuando mi padre se enfada porque parece el hombre mas fuerte del mundo como yo siempre creí.
Me gusta cuando la luna acaricia mis sueños, porque dejan de ser pesadillas.
Me gusta respirar mientras llueve, porque la lluvia parece limpiar mi alma.
Me gusta ver los atardeceres, porque me recuerda a mundos lejanos de sitios que jamás existieron.
Me gusta "el cuando callas porque estas como ausente y mi voz no te toca" porque es poesía y amor y roza la perfección.
Me gusta cuando el Sol se apoya en mi espalda con fuerza porque calienta así mis tristezas frías.
Me gusta cuando el niño ríe porque me da envidia y el me envidia a mi.
Me gusta cuando oigo mi corazón latir de felicidad y me siento viva.
Me gusta soñar y volar soñando.

Das sentido a mis noches.

La he visto otra vez, como si fuera la primera,
soñando que jugaba con ella entre mis dedos como si fuera una moneda,
acariciandola como si fuera un sueño, besando su inalcanzable espíritu, clavandola en mi mirada,
guardandola como el tesoro que es,
y sé que solo sale por las noches porque sabe que cuando sale antes solo se observarla. Encantada, admirada, tan lejos, tan cerca, Luna, eres el sueño que tanto quiero y nunca alcanzaré, ese tipo de sueños que te hacen querer vivir porque si los cumplieras la vida dejaría de tener rumbo y sentido.
Eres el sueño que todo alma en pena desea, todo poeta tiene, todo valiente admira.
Y te doy las gracias por la oportunidad que me has dado de admirarte cada noche, de no separarte de mi.
De ser la misma cada noche con un vestido diferente.
De arroparme cada madrugada,
de encarar al gran Sol cada noche,
de no decirme que nunca podrás amarme como yo te amo a ti.

Esto es el fin.

Las cosas siempre pueden empeorar,
el tiempo puede decidir que chispear es poco,
la vida puede decidir que es el momento de acabar,
a la luna le pueden entrar ganas de salir antes, tu naturaleza puede decidir que necesitas llorar, odiar.
Las cosas siempre pueden ser peores, de no dormir nunca a dormir para siempre.
Y es que es dificil no ser egoista y no pensar en la muerte, cuando hay muerte.

Rendirse a la vida no es morir, es perder.

-No te rindas. -Se atrevió a decirme mientras miraba al vacío después de no haber hablado en toda la noche.
-No sé por qué razón crees que no debo rendirme, pero dudo que me haga cambiar de idea.
-Porque la vida es una guerra contra ti mismo, y es absurda e injusta y no tiene sentido que no puedas rendirte si luchas contra ti mismo, pero es sencillo. Si te rindes la guerra cesara, y si la vida es una guerra cuando termina significa que hay paz y la única paz que existe en la vida es la muerte.
Y sé que no tiene sentido, pero si te rindes la otra parte de ti ganará la guerra y lo único que significa la victoria de una guerra es la muerte de los contrarios.
Si te rindes, no morirás solo tú, sino todo lo que hubieses dejado en los demás, tu alma y tu espíritu, y ese trocito de ti que es mas grande de lo que nunca llegarás a ver, que perdurará por toda la existencia por haber sido otro valiente que lucha. Solo por conseguir la paz y no la victoria o la derrota.

Somos almas sin ángeles de la guarda.

El calor es tan pegajoso que hasta tengo el alma pegada al cuerpo como ningún día de invierno, el calor me confunde y apenas me deja razonar.
Respiro aire caliente y aquí, encerrada, solo echo de menos las cosas prohibidas que en libertad tenia.
Estoy en una torre negra como Rapunzel pero en forma de castigo.
Y aunque ayer, El bruto, la loca, el ogro y yo nos conseguimos cervezas y tabaco. Cervezas frías y tabaco negro.
Y que el como lo conseguimos es otra historia, no es tan difícil, hasta en el sitio mas legal hay resquicios ilegales. Hasta en el sitio con mas barrotes hay lugar para saltarse las normas.
Hoy igual que ayer, echo de menos salir de estas cuatro paredes, que en realidad es una con mil barrotes, y aunque el Sol atravesara mi morena piel hasta sangrarme las heridas del alma. Quisiera salir. Muchos lo han intentado, pero siempre vuelven. Si me voy, me iría lejos, tan lejos que ni el sol podría volver a quemarme, pero no tan lejos como para que la luna no me alcance.
Quisiera salir y quisiera volver a beber, aunque aquí nos cuenten que lleva el demonio dentro, pero eso es absurdo, el demonio  nos tendió la mano al nacer cuando dios ya nos había abandonado.

viernes, 6 de julio de 2012

Nunca temas irte, hay otra vida que te espera.

No tengo miedo a desaparecer de los recuerdos de la gente que he querido, porque yo no los olvidaré.
No tengo miedo de volar con el viento, esfumarme con el.
No tengo miedo de coger puerta sin llaves de vuelta, es encantador ir a lugares sin nombre, conocer personas diferentes, hablar por gestos, entenderse sin palabras, con miradas.
Conocer lo nunca conocido y aprender lo que nunca aprenderías.
Porque soñar con mundos diferentes, si puedes conocer mundos diferentes.
No tengo miedo a lo que no conozco, tengo hambre de conocimiento, sed de saber.
Aunque no haya mejor final que volver a mi sol caliente, a mi luna creciente, a mi tierra roja.
Encontrar otras no hará que la quiera menos, incluso hará que la valore mas.

miércoles, 27 de junio de 2012

¿Alcohol para las heridas? Tonterías, el alcohol es para el alma.

Desperté una noche después de dormir todo el día, mi boca sabía a sangre, sabor de odio. Cerré los ojos y creí oír el whisky correr por mis venas, intente incorporarme pero caí al suelo, me quede mirando el techo con la mente en blanco, o en rojo furia.
Conseguí levantarme e intente buscar algo que me quitara el dolor de ayer, pero mi bodega estaba vacía. Baje tal cual, ya no necesitaba mentirle al mundo, estaba destrozada y no me importaba quien lo viera. Quise entrar a mi bar, pero recordé mi sabor a sangre en los labios y la gente entrando a puñetazos. Me miraron con asco y yo les mire con superioridad. Les sonreí con hipocresía. Me escupieron con la mirada.
¿Qué hice anoche? No me acuerdo.
Lo importante es buscar una botella de whisky. Encontré el sitio mas maloliente, mugriente y entré. Me lanzaron miradas de intrusa, miradas llenas de aviso y peligro, aunque yo vi el miedo reflejado en sus pupilas, dilatadas y drogadas.
Escogí la botella que menos asco me dio, me la dieron y cuando empecé a beber empecé a recordar.
Primero recordé un puñetazo con un puño americano a mi mandíbula que esquive aunque no evite del todo.
Recuerdo las botellas rompiéndose. La gente agrupándose a mi alrededor borrosa. Recuerdo unos ojos oscuros mirando con preocupación y desprecio. Recuerdo volar, pero sin alas y aterrizando en la ventana. Recuerdo caer al suelo sangrando como un chucho abandonado y mojado.
Es la primera vez que pierdo una pelea, y aunque no recuerdo quien me dio porque probablemente no importe recuerdo que estaba sola. Recuerdo leer en el ambiente, recuerdo como gritaban sus mentes, llora jodida cobarde.
Con cada trago, mas largo que el anterior la imagen se volvía mas nítida, no llore y no recuerdo como llegue a casa, había bebido ya toda la botella cuando creí recordar que la luna me había llevado hasta mi cama.
Y cuando conseguí recordar porque me pelee iba tan borracha que ni me acuerdo.